Amor de Lejos...
En mi reciente ensayo “El Círculo Cerrado” (2007) escribí un capítulo que intitulé igual a esta columna. Lo hice en aquel entonces para reafirmar que en la política también existe el llamado amor de lejos… tal como ocurre con el verdadero amor. Se trata de aquellos políticos que a toda hora se ponen la mano en el corazón por el amor que sienten por cualquier tamaño de patria pero que al evaluar lo que hacen o hicieron son un peripatético monumento a la desidia. Llegan y se van para que todo siga igual. Entre los síntomas de ese “amor de lejos” estaba el demostrativo de que “en noventa días del año el ente territorial cienaguero carece de gobernantes. Descuidando la naturaleza de “dedicación exclusiva”, propia de los altos cargos administrativos, los hemos escuchado decir que se “encuentran haciendo buen uso de sus días de descanso”, lógicamente, por fuera del ente territorial. La nada despreciable ausencia no contempla los días feriados o aquellos que han sido declarados días cívicos. Durante un significativo tiempo del año es bien cierto que el municipio funciona a la buena de Dios o, tal vez mejor: De la mano de la Comandancia de la Policía porque nuestros “pizpiretos” Alcaldes y demás altos funcionarios se comportan como si fuesen forasteros en su propia tierra.”. Todo esto sin contar a aquel fugaz Alcalde que no venía durante semanas para evitar, según sus palabras, que lo “presionaran” algunos honorables concejales.
En estos días he estado escuchando en los noticieros de Ciénaga a algunas personas quejándose porque la Administración Municipal decidió cerrar las puertas desde el viernes pasado para regresar puntualitos el próximo martes. Once días de veinticuatro horas estará el municipio sin autoridades civiles para que respondan por el ente territorial. Injustificable desde todo punto de vista. Muy mal ejemplo que no puede argumentarse con la excusa de que trabajarán a partir del martes unas horitas adicionales. ¿Acaso no teníamos conocimiento del carácter espiritual de nuestros funcionarios? ¿Estarán dedicados a la meditación profunda para que les vaya bien en el gobierno que apenas comienza? Porque no puedo creer que con dos meses de trabajo estén tan extenuados que se merezcan unas señoras vacaciones ¿Bastará con todo esto?
El alcalde ha sido claro cuando analógicamente ha manifestado que Ciénaga está gravemente enferma ¿Acaso salió en Semana Santa de la Unidad de Cuidados Intensivos? De ninguna manera. Los problemas estructurales no se resuelven y las necesidades básicas no se satisfacen con la primera receta médica. El paciente apenas da muestras de leve recuperación. El poblado requiere ciertamente de un esfuerzo supremo durante los próximos gobiernos. Esfuerzo de todos los días y de todas las noches. Laborales o no. Si no entendiésemos esto quiere decir que tampoco hemos entendido la dimensión del compromiso. ¿Qué clase de asesores tuvo en este caso el señor Alcalde? Y tampoco hemos entendido lo de la norma: El indisciplinado abandono, injustificado, de las funciones y del servicio. Aquí es cuando lo aparente devela la sustancia del asunto.
En dicho ensayo también manifesté: Para poder encauzarnos hacia un futuro mejor necesitamos cambiar lo que ha venido predominando dentro de nuestra idiosincrasia cultural. Deberemos desechar ciertos rasgos funestos para perseverar en otros que nos liberen del estatismo o el retroceso social. La mayor tentación de los que nos han esquilmado es la compasión, nunca la comprensión. Compasión por los terribles dolores del hombre, compasión que puede emponzoñarse plácidamente en la médula de ciertos creyentes. El haber ignorado la realidad por efecto del “folklorismo” nos ha conducido a callejones sin salida que no serán superados por la actuación de una sola persona o de un pequeño grupo. Tenemos que redimir muchos valores que se suponen perdidos, recomponer otros y, definitivamente descartar muchos estimulados por quienes hoy se lucran indebidamente de una conciencia individualista. ¿Qué podríamos esperar si nos contagia a todos la podredumbre reinante subrayada por el candor de la pureza de nuestros prohombres?
El ‘querer’ significa tomar conciencia para enfrentar toda clase de problemas y necesidades. Es cuando definimos propósitos, metas e ideales. Nadie logra prepararse si no realiza sus esfuerzos bajo una rigurosa disciplina, si no observa con perfecta claridad lo que se propone. Querer algo quiere decir que queremos lo que es preciso. Que nos dotamos de los hombres y de las mujeres para la realización de una gran empresa. Cuando sólo ‘deseamos’, terminaremos deleitándonos con la fantasía, embriagándonos con proyectos imaginativos, para terminar perdidos en los vagos ardores del momento, las bullarangas, las efervescencias. En una sola palabra: querer algo o a alguien es apasionarse con ese algo o con ese alguien… De manera fría. Sin hervor, sin frenesí y sin calentura.
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