Cháchara nada más
Parece tener razón Fernando Vallejo cuando se ha sentido sin patria. Porque lo de la patria es primariamente la gente
la misma gente con que cohabitamos. Tenemos abundantes y hermosos recursos naturales (aunque cada vez más empodrecidos), pero ¿De la gente qué? En esto es donde la marrana tuerce el rabo
y bien torcidito. Bastaría con mirar los últimos y escandalosos acontecimientos en Colombia para uno darse cuenta de la clase de gente que tenemos. Los grandes medios nacionales de comunicación social tiraron sus encuestas donde el resultado es el mismo de siempre: El pueblo colombiano apoya a Uribe en todo lo que haga. Primero Uribe, segundo Uribe y tercero Uribe. Y todo es todo, sin tener ninguna referencia normativa o política. Es como si fuese el Santo Patrón de los colombianos. Las encuestas realizadas le dan más de un noventa por ciento de favoritismo ante los dos indeseables vecinos que son declarados amigos de las FARC. Por lo tanto, con la política de Seguridad Democrática se puede hacer lo que se quiera, como invadir a un país vecino en aras de masacrar a un criminal guerrillero. Incluso entrar y rescatarlo para mostrarse como cualquier trofeo de guerra. De lo que se trata es del respeto de las normas y principios que regulan las relaciones internacionales y de los cuales Colombia es uno de los países subscriptores. Ahora viene la excusa ante Ecuador
Que si te dije que si no te dije
que si un fúsil alcanza a más de dos kilómetros con una selva espesa de por medio
que si entramos en caliente, en defensa propia, que si el bombardeo aéreo fue desde Colombia o desde ocho kilómetros dentro del Ecuador, en fin, todas las trapisondas de parte y parte que venimos escuchando. Todo para dar de baja a unos de los guerrilleros más peligrosos del mundo.
¿Se acabará la guerrilla de las FARC? ¿Es el comienzo del fin? Simplemente recuerdo que cuando mataron a Pablo Escobar todo el mundo dijo que era la desaparición del narcotráfico. Antes se había dado de baja a Rodríguez Gacha. Después capturaron a los Rodríguez Orejuela, los Ochoa y a otros tantos narcotraficantes. Y Colombia hoy sigue siendo el primer exportador de cocaína en el mundo. Habrá que tomar, pues, con moderación realista el asunto. Fue indudablemente un éxito de la Seguridad Democrática pero falta mucho terreno para cantar victoria. A Reyes lo reemplazará otro igual de fanático y de patibulario... Es cosa de mucho tiempo entonces acabar con una organización que se ha dedicado a maltratar al pueblo colombiano con toda clase de vejámenes posibles por más de cuarenta años ¿Qué pasará mientras tanto con los hombres y mujeres tristemente secuestrados? ¿Cuánto tiempo más duraran pudriéndose en las mazmorras de la selva?
Por el otro lado nos encontramos con la puntiaguda lengua del Presidente venezolano. Maltrata a todo aquel que considera atravesado a su proyecto expansionista. Prepotente y grosero. Desaforado y calenturiento. Le cabe sin lugar a dudas toda clase de adjetivos pero aún así considero que no todo lo que dice necesariamente es falso. Su obnubilada y prepotencial figura lo hace creerse heredero legítimo de Bolívar y de Castro. Pero su fantasiosa grandilocuencia no nos puede poner a los colombianos a comprimir debajo de la alfombra toda la ropa sucia que tenemos. Se le licua a uno la piel cuando oímos las tenebrosas confesiones sobre los horrendos crímenes realizados por los paramilitares. El mismo Jack El Destripador, si estuviese vivo, sin dudarlo vendría a Colombia para hacer un postgrado en desmembramiento humano. Sin embargo, es sorprendente que el excéntrico Rasputín del gobierno nacional, llamado cariñosamente en los medios de comunicación simplemente como José Obdulio, descalifique la marcha de y por los dolidos familiares de los desaparecidos y de los asesinados. De las familias enteras que han sido desplazadas ¡Qué patria esta la que todos tenemos! Ahora los adoradores del dios Marte nos preparan para una guerra insulsa. El panorama no puede ser más fiero. Lo malo de nuestro tiempo no es la reverberarte estupidez, puesto que siempre ha existido; Lo malo es que hoy la estupidez piensa. Cada nación se burla u ofende a las otras y todas predican tener la razón. Todo indica que una vez más, el Presidente Chávez y las guerrillas de las FARC harán de nuevo Presidente a Uribe. Hecatombe es hecatombe.
¿Se acabará la guerrilla de las FARC? ¿Es el comienzo del fin? Simplemente recuerdo que cuando mataron a Pablo Escobar todo el mundo dijo que era la desaparición del narcotráfico. Antes se había dado de baja a Rodríguez Gacha. Después capturaron a los Rodríguez Orejuela, los Ochoa y a otros tantos narcotraficantes. Y Colombia hoy sigue siendo el primer exportador de cocaína en el mundo. Habrá que tomar, pues, con moderación realista el asunto. Fue indudablemente un éxito de la Seguridad Democrática pero falta mucho terreno para cantar victoria. A Reyes lo reemplazará otro igual de fanático y de patibulario... Es cosa de mucho tiempo entonces acabar con una organización que se ha dedicado a maltratar al pueblo colombiano con toda clase de vejámenes posibles por más de cuarenta años ¿Qué pasará mientras tanto con los hombres y mujeres tristemente secuestrados? ¿Cuánto tiempo más duraran pudriéndose en las mazmorras de la selva?
Por el otro lado nos encontramos con la puntiaguda lengua del Presidente venezolano. Maltrata a todo aquel que considera atravesado a su proyecto expansionista. Prepotente y grosero. Desaforado y calenturiento. Le cabe sin lugar a dudas toda clase de adjetivos pero aún así considero que no todo lo que dice necesariamente es falso. Su obnubilada y prepotencial figura lo hace creerse heredero legítimo de Bolívar y de Castro. Pero su fantasiosa grandilocuencia no nos puede poner a los colombianos a comprimir debajo de la alfombra toda la ropa sucia que tenemos. Se le licua a uno la piel cuando oímos las tenebrosas confesiones sobre los horrendos crímenes realizados por los paramilitares. El mismo Jack El Destripador, si estuviese vivo, sin dudarlo vendría a Colombia para hacer un postgrado en desmembramiento humano. Sin embargo, es sorprendente que el excéntrico Rasputín del gobierno nacional, llamado cariñosamente en los medios de comunicación simplemente como José Obdulio, descalifique la marcha de y por los dolidos familiares de los desaparecidos y de los asesinados. De las familias enteras que han sido desplazadas ¡Qué patria esta la que todos tenemos! Ahora los adoradores del dios Marte nos preparan para una guerra insulsa. El panorama no puede ser más fiero. Lo malo de nuestro tiempo no es la reverberarte estupidez, puesto que siempre ha existido; Lo malo es que hoy la estupidez piensa. Cada nación se burla u ofende a las otras y todas predican tener la razón. Todo indica que una vez más, el Presidente Chávez y las guerrillas de las FARC harán de nuevo Presidente a Uribe. Hecatombe es hecatombe.
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